martes, 8 de mayo de 2012


Por: Adriana Peña Galvis
EL SISTEMA DE PARTIDOS, MÁS ALLÁ DE LA COYUNTURA ELECTORAL
Probablemente dentro de cuatro legislaturas, los partidos políticos en Colombia llegarían a configurarse como tal. La historia muestra un comportamiento atípico de estas colectividades, sustentadas más bien por proyectos personales. Así lo señala el libro Partidos políticos y Congreso. Élites políticas y mayorías parlamentarias en Colombia en la década de los noventa, resultado de una investigación del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional.
Mucho se ha dicho y escrito recientemente sobre cómo se va a transformar el sistema de partidos en Colombia a partir de la Reforma Constitucional electoral de 2003 y de las próximas elecciones para Congreso y presidenciales. En la mayoría de esos análisis los autores asumen la tarea de intentar prever lo que sucederá en el inmediato futuro, estudiando las coaliciones; pero como éstas cambian día a día, cualquier predicción tiene una vida útil muy corta.
En lugar de pretender una nueva cábala de resultados electorales a partir de acontecimientos, el Grupo de Investigación de Partidos Políticos prefiere contestar a dos preguntas básicas, quizá menos arriesgadas pero probablemente más trascendentales para entender el pasado, presente y futuro de la política colombiana: ¿Qué sistema de partidos hemos tenido hasta ahora?; ¿qué sistema de partidos se va a configurar a mediano plazo?
LO QUE TUVIMOS
Respecto de la primera pregunta, ya podemos hablar de sistemas de partidos medianamente definidos en la historia de Colombia, por lo menos hasta 1991, cada colectividad con uno o dos protagonistas definidos y una forma identificable aunque a veces variable de actitud de los partidos opositores.
Pero también se concluyó que la situación no ha sido tan clara en los últimos 15 años, incluso sin considerar el difícil tema de las relaciones entre los presidentes y sus partidos. Estas son las distintas opciones de análisis para intentar caracterizar el sistema de partidos que hemos tenido desde 1991 y que muy seguramente va a cambiar en los próximos años:
Sistema bipartidista: a primera vista, con una comprobación mecánica de las mayorías en el Congreso, éste caracteriza el sistema de partidos en Colombia después de la Constitución de 1991, pues la mayoría de las curules siguieron perteneciendo a miembros liberales y conservadores, de 1994 en adelante.
Sistema de partido predominante: si se analizan en detalle los resultados electorales desde 1991, se observará cómo el partido liberal ha sido dueño en casi todo el periodo de más de la mitad de las curules parlamentarias, siendo el conservador solo el mayor de los minoritarios.

Sistema multipartidista: esta percepción surge del simple hecho de que partidos diferentes al liberal y al conservador aumentaron su participación en el Congreso, hasta alcanzar en las últimas elecciones un número igual de curules que los tradicionales.
Sistema bipartidista fragmentado: a pesar de la contundencia de la gráfica 3, lo cierto es que si se suman liberales y conservadores que se presentaron por terceros partidos al Congreso, en el fondo siguen siendo liberales y conservadores. Nos encontramos entonces con un bipartidismo persistente pero fragmentado en el interior de cada colectividad (véase gráfica 1).
Sistema bipartidista con predominio liberal, en crisis y en transición: este parece ser el escenario más acertado, puesto que el sistema sigue siendo bipartidista (liberal-conservador), dado que la mayoría de las tercerías son rojiazules. En su bipartidismo, el sistema tiene un claro predominio liberal, dígase lo que se diga, que no alcanza a constituirse en sistema de partido predominante dados los permanentes pactos entre ambas colectividades.
Ese bipartidismo está en crisis porque, sobre todo en los últimos 15 años, no hay cohesión partidaria en ninguno de los dos partidos: ni para proponer leyes de común acuerdo ni al momento de tomar decisiones, salvo en coyunturas muy especiales.
Está en transición porque internamente los partidos han venido transformándose hace algunos años. Ha sido un trabajo silencioso pero efectivo, que preparó el terreno para la reforma electoral de 2003, orientada a crear justamente partidos fuertes, disciplinados y con claridad ideológica.
LO QUE TENDREMOS
Lo que aparece ante la opinión pública como graves divisiones dentro de la derecha y de la izquierda colombiana no son más que los movimientos tectónicos de un sistema de partidos que por fin se está normalizando, tras siglo y medio de atipicidad disfuncional. Es arriesgado adivinar qué pasará en las próximas elecciones o incluso en las siguientes, pero sin querer hacer futurología política, puede preverse un escenario multipartidista parecido al siguiente en tres o cuatro legislaturas más:
Es muy probable que Carlos Holguín, Vargas Lleras, Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe, hagan parte de un mismo partido de derecha, una especie de Partido Popular a la colombiana, o por lo menos de un mismo bloque de partidos, definidos ideológicamente en un centroderechismo que admita miembros moderados y menos moderados, pero no radicales.
Éste competirá electoralmente con un gran partido de izquierda, o un bloque de partidos de centroizquierda. De él seguramente hará parte un Partido Liberal, sin terratenientes, que oscilará entre la socialdemocracia y la tercera vía, aunque muchos lo seguirán tildando de neoliberal encubierto, por el historial político de algunos de sus líderes, o por su timidez a la hora de asumir actitudes progresistas en determinados temas.
Dicho partido, ocasionalmente, establecerá alianzas con los más moderados de centro-derecha, pero la mayor parte del tiempo estará aliado con un partido formado por los políticos de izquierda moderada y ex liberales que se consideraron más a la izquierda que su propio partido. Entre ellos seguramente estarán los garzones, Piedad Córdoba, María Emma Mejía, e incluso Navarro.
Un partido de izquierda más lejano del centro, establecerá alianzas frecuentes con la izquierda moderada, y ocasionales con el Partido Liberal, pero mantendrá esa actitud crítica propia de la izquierda tradicional, menos dispuesta a ceder en ciertos asuntos. En él tendrían cabida incluso los eventuales desmovilizados de un acuerdo de paz con las guerrillas.
Tal proyección puede parecer más un producto del deseo que del análisis, pues ese escenario es ideal en términos de gobernabilidad. Pero lo cierto es que el proceso de reconstitución del sistema de partidos ya ha comenzado a gestarse en los últimos años en diferentes momentos, veamos algunos:
. Cuando se aliaron el oficialismo liberal, el Polo Democrático y el Frente Social en contra de tres asuntos claves: el referendo, la reelección y el candidato uribista a la Alcaldía de Bogotá.
. Cuando salieron del Partido Liberal, por varios motivos, líderes más cercanos a un pensamiento de derecha, y crearon sus propios partidos.
. Cuando el partido conservador reconoció que Uribe era su norte en términos ideológicos y lo apoyó sin pudores en adelante.
. Cuando el Polo Democrático comienza a escindirse en dos grupos, uno más cercano a los liberales progresistas y otro más purista, lo que genera la renuncia a la candidatura de Navarro y el rumor de que puede crearse un partido nuevo de izquierda para estas elecciones.

MI COMENTARIO: La situación política Colombiana vivida por la población desde el año 1955 generó una alta violencia en Colombia con la conformación del partido liberal y conservador, quienes provocaron una pérdida en la tradición democrática, la ruptura del orden constitucional, desorden y crisis económica y la pérdida del equilibrio en los derechos ciudadanos y en esto no podemos hablar de Colombia como un País democrático, ya que claramente sabemos que el derecho a participar en las urnas no hace que se cumpla la democracia en nuestro país, la historia de las coaliciones y el bipartidismo nos muestran claramente la lucha por el poder entre "rojos" y "azules" por así llamarlos, y quedando siempre en medio los ciudadanos como víctimas de la furia de titanes que solo piensan en mantenerse en el poder sin importar a quienes tengan que derrocar o a causa de quienes tengan que engañar para lograr sus propósitos personales, hablando y diciendo solamente lo que el pueblo necesita y quiere escuchar en momento de elecciones y aprovechándose de la necesidad y la urgencia de soluciones a la inmensa cantidad de problemáticas públicas que son la plataforma para el proselitismo político, vadera de sus campañas.
En el estudio de esta historia de poderes y comparando la historia con la actualidad, nos damos cuenta que lo único que ha cambiado son los personajes y las épocas, porque seguimos viendo las mismas falencias de gobernabilidad, la misma corrupción, las mismas o tal vez más demandas del pueblo sin resolver y un creciente déficit económico que se ha venido aumentando en el país por causa del robo descarado de nuestros dirigentes.





POR: Jeaneth Gutierrez Guzman



LA SUBVERSION EN COLOMBIA
La subversión marxista, por primera vez aliada a los carteles del narcotráfico en un golpe terrorista, quiso derrocar el gobierno del Presidente Betancur, asegurar la impunidad para los narcotraficantes de los carteles de Cali y Medellín, y de paso tomarse el poder en Colombia por medio de un espectacular asalto que conmovió al mundo.Poco antes, un régimen comunista se había instalado en Nicaragua, después de una sangrienta toma del congreso de ese país por parte de las guerrillas sandinistas. El M 19 quería repetir la historia en Colombia, al juzgar que la actitud del País ante el chantaje sería la claudicación. Después del asalto al Palacio de Justicia, la historia colombiana se partió en dos, pues este episodio fue el comienzo de una guerra implacable entre el Estado de Derecho y la subversión marxista. Por casi 25 años han corrido ríos de sangre por todos los rincones de Colombia. Militares, policías y ciudadanos de todas las actividades imaginables por un lado; guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes por otro. Dos caras de un conflicto que marcó profundamente nuestra historia reciente y que gracias a una política firme y categórica del actual gobierno se ha ido superando, aunque no ha terminado.
La guerra política que se prepara y realiza desde el exterior del país tiene precisamente dos niveles principales:
1. El primer nivel aborda el trabajo de sensibilización de los principales medios extranjeros que informan sobre Colombia, sobre todo la televisión y la prensa escrita, y de las organizaciones militantes de la izquierda europea y norteamericana, y sus asociaciones, frentes y ONGs colaterales. La prioridad es, como en el espacio interno colombiano, suministrar información dirigida a los medios y a los forjadores de opinión.
2. El segundo nivel trabaja de manera mucho más orgánica: en la constitución de redes de “solidaridad” y de acción política de colombianos en el exterior. Esta actividad consiste en favorecer la creación de asociaciones, “colectivos” y “coordinadoras” de colombianos en las principales capitales de Europa y de Estados Unidos, bajo la apariencia de asociaciones amplias “de colombianos” motivados por intereses profesionales, culturales, científicos, populares, deportivos, etc.  También incluye la formación de círculos políticos minoritarios, menos explícitos y visibles, que aparecen bajo el patrocinio de formaciones políticas legales en Colombia. El Polo Democrático Alternativo (PDA) es, por ejemplo, la fuerza que admite jugar ese papel de elemento aglutinador visible, mientras que organizaciones como el Partido Comunista de Colombia, el ELN o las FARC, no son utilizadas ahora en la producción de documentación “hacia fuera”.
3. El sentido de propiciar “coordinadoras” o grupos “amplios” y “no politizados” de colombianos en el exterior es claro: utilizar esas asociaciones como reserva humana y como observatorio de las individualidades más manipulables y más “motivadas” para emprender actividades políticas ulteriores y discretas de propaganda o de acción. El pretexto para la animación de estos grupos “de vanguardia” es la realización de tareas  “de resistencia del pueblo colombiano” en el exterior. Todo ello siempre en consonancia, de hecho, con las prioridades y campañas de la subversión armada en Colombia.
4. Actualmente esos agentes han logrado poner en pie un organismo de pretensiones europeas que se  llama “Red Europea de Solidaridad con Colombia” (REDHER – Réseau Européen de Fraternité et de Solidarité avec la Colombie). Ese organismo aglutina grupos de Alemania, Italia, Gran Bretaña, Suiza, Bélgica, Francia, Irlanda y España. El grupode este último país está vinculado, entre otros, a un grupo aberzale, el “Komite Internazionlistak”.
5. El PDA impulsa la creación de “coordinadoras populares” en varios países europeos. Se presenta como el representante único de la llamada “izquierda democrática colombiana”, y como el propietario de “más de un millón de votos” obtenidos en las elecciones parlamentarias de 2006.  Sin embargo, la fuerza dirigente de ese PDA es el PCC (Partido Comunista Colombiano), formación política leninista que no llena los requisitos de toda izquierda democrática que se respete pues no ha renunciado jamás a la violencia como instrumento para imponer su programa y sus ideas a la población. 
La respuesta del Estado
La respuesta del Estado y de la sociedad civil colombiana debe ser la movilización de recursos intelectuales y materiales estables destinados a contrarrestar la acción de esas redes. Esa movilización de recursos supone la creación de un organismo constitucional  nuevo, pues los organismos oficiales colombianos existentes, como el ministerio de Relaciones Exteriores, la Fiscalía, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo, no bastan para llenar el vacío que existe en esa materia dentro y fuera del país, y ni siquiera tienen un cuerpo jurídico y de doctrina susceptible de orientar correctamente su actividad en esa materia.Varias naciones democráticas europeas fueron objeto durante décadas de la guerra política. Sin embargo, Occidente no fue conciente durante años de la existencia de esa guerra subversiva. Europa y Estados Unidos, sobre todo después del fin de la segunda guerra mundial, estuvieron incluso a punto de ser sumergidos por la técnica de la “mentira total” venida del Este. La civilización occidental, sin embargo, salió adelante y el imperialismo soviético se derrumbó. Colombia debería seguir el ejemplo de esas naciones democráticas europeas las cuales lograron crear dispositivos constitucionales de lucha contra la guerra psicológica y política.
La “subversión”  aquí no es aquella que muchas veces oímos simposios o cosas por el estilo. Fals Borda se queja de que la palabra “subversión” haya tomado vistos de inmoralidad, visos de ser antisocial y querer destruir la sociedad. Este es el significado que los poderosos le dan a “subversión” – sencillamente porque amenaza sus intereses. Pues bien, Fals Borda retoma el término “subversión” como un conjunto de movimientos sociales que quieren y pretenden cambiar el “orden social” de acuerdo a sus propios ideales, para construir una nueva y mejor sociedad. Los subversores son especialmente peligrosos para aquellos que detentan el poder, pues podrían perderlo en la nueva y mejorada sociedad.
http://joannacastro.wordpress.com/2011/01/25/la-subversion-en-colombia-el-cambio-social-en-la-historia/

POR: LOPEZ RODRIGUEZ HELMER OSWALDO (FAVOR CONFIRMAR SI ES EL AUTOR)


La economía en una sociedad violenta
Mauricio Rubio.
En Colombia la preocupación de los economistas por temas escabrosos como la violencia y el crimen surgió por razones diferentes. Tal vez tratando de dar cuenta del agotamiento del modelo de desarrollo, En los últimos años el interés se ha visto reforzado por la progresiva contaminación de múltiples facetas del ámbito económico con asuntos criminales. Las amenazas de descertificación o sanciones comerciales, las presiones internacionales por los derechos humanos, y la emigración de empresas por razones de seguridad han reorientado en Colombia el perfil óptimo del Ministro de Hacienda, y del dirigente gremial, hacia una persona que entienda de temas penales y de orden público tan bien como de aranceles o tasas de interés.
Dimensión de la violencia 
Los antecedentes más lejanos del interés de los economistas colombianos por el crimen son los esfuerzos que hacia finales de la década de los setenta hicieron algunos macroeconomistas para tratar de medir la magnitud del narcotráfico. Esfuerzos en las mismas líneas se han seguido haciendo hasta la fecha. Vale la pena destacar, dentro de este conjunto de trabajos, las grandes diferencias en cuanto al tamaño que se ha estimado para esta actividad. También es recurrente en ellos la falta de un tratamiento integral de la industria, más allá de su efecto sobre las variables macroeconómicas. Está por último el hecho que, con contadas excepciones, los economistas han tratado siempre de minimizar la magnitud del fenómeno. 
También orientado a llamar la atención sobre el tamaño de una actividad al margen de la ley está un conjunto reducido y reciente de investigaciones preocupadas por las finanzas de la guerrilla. El objetivo primordial de estos esfuerzos, de clara estirpe económica, ha sido el de mostrar que la subversión es también una actividad muy lucrativa. 
Otra categoría de trabajos interesados en la magnitud de la violencia y el crimen en Colombia son aquellos basados en el análisis de estadísticas sobre incidentes criminales. Entre estos, los que se han concentrado en la violencia homicida presentan como denominador común el deseo por llamar la atención sobre sus excepcionales niveles en el país. No les falta la razón: a partir de los años setenta la tasa de homicidios colombiana 1. empezó a crecer aceleradamente, alcanzando proporciones epidémicas a mediados de la década de los ochenta. En el término de veinte años se cuadruplicaron las muertes violentas por habitante para llegar a principios de los noventa a niveles sin parangón en las sociedades contemporáneas. En la primera mitad de la presente década, y sin que se sepa muy bien la razón, la tasa descendió continuamente para repuntar de nuevo en 1996.
Con la reciente agudización del conflicto han aparecido en el país síntomas de subregistro de los homicidios. Los relatos periodísticos sobre las masacres dejan la impresión de que, en algunas zonas, se está perdiendo la capacidad institucional para contar los muertos. Aún haciendo caso omiso de este problema, las tasas de homicidio colombianas parecen excesivas desde cualquier perspectiva. Son muy superiores a los actuales patrones internacionales, dentro de los cuales tasas similares se han observado únicamente en sociedades en guerra declarada. Países que en ¡a actualidad se consideran agobiados por la violencia presentan tasas equivalentes a la quinta o la décima parte de la colombiana. La relación actual entre la tasa colombiana y la de algunos países europeos o asiáticos es superior a cuarenta a uno. Para encontrar en Europa tasas parecidas en tiempos de paz, y para ciertas localidades específicas, es necesario remontarse al siglo XV, antes de que se iniciara el largo proceso de pacificación de las costumbres y de cambio en la forma como se solucionaban los conflictos.
Así, los simples órdenes de magnitud de la violencia homicida en Colombia durante la última década dan luces sobre su naturaleza. Se trata de un país en guerra. Ninguna sociedad contemporánea, ni ninguna comunidad para la cual se disponga de registros históricos, presenta en tiempos de paz niveles semejantes de violencia.
Otra característica de la violencia homicida es su alta concentración regional. Los veinte municipios más violentos del país, en dónde reside menos del diez por ciento de la población dan cuenta de casi la tercera parte de las muertes violentas. En cincuenta localidades, con un poco más de la quinta parte de los habitantes, ocurren más de la mitad de los homicidios. Aún en las grandes ciudades, la mayoría de las muertes violentas se dan en unos pocos barrios.
El conocimiento que se tiene sobre la dimensión de la criminalidad, y sobre su evolución durante las últimas dos décadas, es más precario. Los estudios sistemáticos son pocos y recientes. Las limitaciones en materia de información son importantes y dependiendo de la fuente que se utilice cambian las conclusiones básicas.
De acuerdo con las encuestas a las víctimas, la evolución de la criminalidad en Colombia ha estado determinada por la de los delitos contra la propiedad, cuya incidencia aumentó entre 1985 y 1995. Por ciudades, las tasas de criminalidad presentan gran heterogeneidad tanto en número como en características.
Los registros de denuncias de la Policía muestran otra tendencia. Después de un aumento uniforme entre 1960 y la mitad de los setenta, de un corto estancamiento hasta el inicio de la década de los ochenta se observa un descenso continuo durante los últimos quince años. Así, las cifras que reporta la Policía Nacional y las de las encuestas son inconsistentes, en niveles y en tendencia. La explicación más razonable para esta incoherencia es la de un progresivo subregistro de las denuncias por parte de las autoridades, producto a su vez de deficiencias de la justicia penal.
Como gran tendencia de la criminalidad colombiana en la última década, esta sí independiente de la fuente de información, se debe destacar la reorientación de los delitos hacia aquellos con recurso a la violencia. Antiguamente en Colombia, como en la mayoría de las sociedades, se robaba, ahora se atraca.
En último conjunto de trabajos que pretende dimensionar la violencia lo constituye la geografía de los actores armados en Colombia. Estos esfuerzos también son recientes y en ellos la participación de los economistas es más limitada. Se encuentran estudios sobre esmeralderos, guerrilleros, paramilitares, milicias y bandas juveniles; testimonios e historias de vida; entrevistas con líderes guerrilleros, ex-guerrilleros o autobiografías de reinsertados, trabajos regionales, mapas con la presencia de organizaciones armadas en distintas regiones, pormenorizados recuentos de violencia extrema, etc.... La heterogeneidad de los trabajos en este campo es considerable y parece proporcional a la variedad de las manifestaciones de violencia que se dan en el país. Uno de los personajes más misteriosos, en perfil y en magnitud, sigue siendo el delincuente común.
Como gran contraste con el amplio número de trabajos estadísticos y descriptivos sobre la violencia homicida, la criminalidad y los actores violentos organizados, es limitado el conocimiento que se tiene sobre la violencia familiar y aún más precario aquel sobre la violencia interpersonal. Paradójicamente, una de las manifestaciones de la violencia que mayor atención ha recibido recientemente en materia de políticas públicas, la violencia rutinaria y de intolerancia, es a la vez una de las menos estudiadas y medidas. La única información disponible sobre la evolución de este tipo de violencia, las denuncias por lesiones personales, muestra una evolución decreciente desde principios de los ochenta.
 1.2. Las secuelas redistributivas
Aunque el impacto más directo de la violencia y el crimen son de índole distributiva es sorprendente la escasa referencia que se hace en los trabajos realizados por economistas a esta dimensión del problema. De manera recíproca también es sorprendente, en los estudios sobre distribución del ingreso, la falta de referencias a la colosal redistribución de riqueza que se dio en el país en las últimas décadas como resultado de las actividades ilegales.
La estimación del monto anual de los recursos que se transfieren en Colombia por efecto del crimen es considerable, como también es importante la concentración de la riqueza ilegal en pocas manos. De acuerdo con lo que se rumora con las fortunas del narcotráfico o con los ingresos estimados para los grupos guerrilleros, el país habría sufrido un retroceso de varias décadas en materia de distribución. La propiedad rural también muestra una gran concentración. La última anotación sobre el impacto distributivo de la violencia es que los mayores efectos negativos se están dando sobre los segmentos más pobres de la población. 
Como gran laguna dentro de los ejercicios orientados a estimar el monto de las transferencias ilegales de recursos está la corrupción estatal, fenómeno que se destaca por el abismo existente entre la preocupación que suscita y los esfuerzos por medirlo.
 1.3.    Los efectos sobre la eficiencia
Otro gran componente del impacto del crimen tiene que ver con la forma como afecta la asignación de recursos. Dentro de esta categoría, un rubro importante lo constituyen los gastos que se hacen para prevenirlo, aliviarlo o controlarlo. El análisis sistemático de la evolución del gasto militar y el de la rama judicial es todavía incipiente. Los trabajos en este campo son análisis clásicos de presupuesto, que buscan detectar tendencias y relaciones con ciertas variables agregadas. Actualmente el gasto público en seguridad y justicia se sitúa alrededor del cinco por ciento del producto, del cual un incremento de dos puntos se dio durante los años noventa.
Un efecto indirecto que, por último, vale la pena mencionar es el que se podría estar dando por la vía de los llamados costos de transacción. En estas líneas, estudios de caso para el sector agrícola en la región de Urabá, plantean como efectos la desadministración, el ausentismo de los propietarios, la rotación de administradores con poca autoridad, el robo de insumos, la baja en la calidad, y la aversión al riesgo de los prestamistas.
Bibliografia.

POR JUAN DAVID NIETO CASTIBLANCO

FRENTE NACIONAL. PARTE NORMATIVA.
Los pactos de SITGES y Benidorm, dieron paso a que los Liberales y Conservadores acordaran tras la dictadura, se pudiera repartir el poder en el Frente Nacional.
El pueblo debía pronunciarse en el plebiscito acerca de la adopción de una reforma constitucional de 14 artículos, entre los que se encontraban:
·         La alternancia del poder de los partidos tradicionales por 12 años aumento a 16 años.
·         La confirmación del derecho de la mujer al voto.
·         La asignación del 10% del presupuesto a la educación pública.
·         La delegación en los congresos de la republica de adelantar la reforma de la constitución.
Con base al pacto de SITGES la junta militar emite el decreto 274 de Octubre 4 de 1957 por el cual se convoca a un plebiscito para el 1 de diciembre con el fin de someter a consulta la reforma constitucional.
En noviembre 22 de 1957 se firma el pacto de San Carlos acuerdos definitivos entre los partidos respecto a la coalición.
El 1 de Diciembre de 1957 fue aprobada la reforma constitucional mediante plebiscito con la participación de una franja amplia de Colombianos.
Los colombianos participaron masivamente en el plebiscito, la votación de Diciembre fue la más grande que ha tenido el país en toda su historia, más de cuatro millones de ciudadanos dieron un sí a la reforma. Con el plebiscito los colombianos aprobaron que la constitución seria de 1886, y tendría las siguientes reformas.
1.       Derechos políticos para la mujer.
2.       Libre nombramiento y remoción por el presidente de los ministros del despacho.
3.       Derecho al voto para todos los miembros de las corporaciones públicas.
En el gobierno de Alberto Llera Camargo 1958 a 1962, se presento el Estado de sitio, este gobierno comenzó su administración con una difícil situación económica y social. El Presidente incentivo las vías de comunicación, la construcción de centrales eléctricas y de vivienda popular e impulso la reforma agraria al sancionar la ley que creaba el instituto colombiano de la reforma agraria (INCORA).
Guillermo León Valencia 1962 a 1966, en su gobierno se creo la junta monetaria introdujo el impuesto a las ventas, fortaleció el sistema educativo, incentivo la exportación petrolera e incremento la red vial.
Carlos Lleras Restrepo 1966 a 1970, propuso y saco adelante una reforma constitucional en 1968, en disputa abierta con el fondo monetario internacional, se negó a introducir los cambios sugeridos y esta institución alivio la difícil situación económica mediante la supresión progresista, la introducción de la retención en la fuente y el fomento a las exportaciones (PROEXPO).

BIBLIOGRAFIA.
·         www.bibliojuridica.org
·         Modulo Regímenes y Sistemas Políticas Colombianos II.
·         www.wikipedia.com


POR: RAMON HERNANDEZ

LA SUBVERSION EN COLOMBIA DESDE LO POLITICO
La guerra política es un componente específico y con perfiles propios de la guerra subversiva que Colombia, como otras naciones democrática, como otras sociedades abiertas, desde hace varias décadas. Sus efectos son devastadores. Sin embargo, la actualidad de esa guerra política ofensiva no es visible sino para una minoría de responsables políticos y por eso el estado y, sobre todo, la sociedad civil Colombia, carecen de organismo aptos para contrarrestarla y parecen impotentes ante esa agresión.
La guerra política es intensificada, en el caso colombiano, cuando el avance militar de las organizaciones subversivas armadas decrece o entran en crisis. Cuando este ultimo factor, el avance militar subversivo, toma la iniciativa, los agentes de la guerra política pierden estabilidad y corren más riesgos.
En Colombia la guerra subversiva fue siempre disfrazada por sus impulsores bajo los ropajes de una guerra “civil” de una guerra de “liberación” de una guerra legitima de los oprimidos contra los opresores en realidad se trataba de una guerra subversiva, integral y total, decretada y dirigida por una potencia extranjera y con un componente armado violento visible que movilizo parcialmente las defensas del estado. El aspecto oculto, la guerra política, nunca pudo ser puesto ante el escrutinio público pues los responsables de esa guerra hicieron prevalecer su punto de vista ante la opinión publica: la lucha contra el comunismo la “fase contigua y superior del liberalismo” según ellos, es un acto “antidemocrático” e incluso un ejemplo de “fascismo”.
LOS ESCENARIOS DE LA GUERRA POLITICA
La guerra política es liberada sobre dos planos principales: desde el interior del país y desde el extranjero.
En el plano interior, esa modalidad de guerra ocupa dos grandes ejes o áreas de trabajo y desarrolla particularmente dos tipos de actividades distintas y con métodos diferentes.
1 una labor de infiltración de agentes controlados en las fuerzas militares y de policía, en los principales ministerios, en la fiscalía, en la procuraduría, asi como en el medio financiero, en los sindicatos, en el sector de la educación nacional y en la iglesia.
El objetivo de esa infiltración no es perturbar ni sabotear directamente el aparato de estado ni las instituciones sino obtener informaciones sensibles y privilegiadas para alimentar la base de datos de las dirigencias “revolucionarias” es una labor silenciosa, secreta y discreta. Sus agentes tienen. O simulan tener, el mismo discurso de los organismos penetrados.

ELABORADO POR: RAMON HERNANDEZ
    

Alumna: María Mercedes González Vargas


DESMONTE DEL FRENTE NACIONAL Y CRISIS DEL ESTADO
ENFOQUE POLÍTICO

El Frente Nacional no fué una institución creada para permanecer en la vida política del país. Fue la solución al problema político en que el Estado se debatía. Por ello al cumplir su cometido debía desaparecer de las instituciones y con él todos los mecanismos que le sirvieron de sustento. En 1968, fecha en la cual se había previsto inicialmente la terminación del Frente Nacional, el Gobierno presentó a consideración de las cámaras legislativas un proyecto de reforma constitucional previniendo la culminación del Frente Nacional y dar paso abierto a los cauces enteramente democráticos en que el país habría de desenvolverse en el futuro.
La paridad, fue programada inicialmente hasta 1968 para la composición de las corporaciones públicas de origen popular y posteriormente prorrogada, con el artículo 6° del acto legislativo No 1 de 1959, hasta el año de 1974. La reforma de 1968 creó una situación intermedia en la derogatoria total del sistema paritario en la composición del Congreso, asambleas y concejos. Dispuso que dejaría de regir en las asambleas y concejos a partir de 1970 y en el Congreso no se aplicaría la regla de la paridad en su composición desde el 1° de enero de 1974 (artículo 50, parágrafo transitorio, acto legislativo No 1 de 1968).

Así como el Frente Nacional freno el avance de la confrontación partidista violenta, desato un nuevo problema en torno a los principios de la paridad política y alteración exclusiva de los partidos. La rama ejecutiva, sería paritaria por cuanto debería reflejar la composición política del Congreso y estaría conformada entre liberales y conservadores hasta el año de 1974. El acto legislativo No 1 de 1968, artículo 41, ordenó que "la paridad de los partidos políticos conservador y liberal en los ministerios, las gobernaciones, alcaldía y demás cargos de la administración que no pertenezcan a la carrera administrativa se mantendrá hasta el 7 de agosto de 1972. Y con posterioridad a tal fecha "para perseverar con el carácter permanente el espíritu nacional en la rama ejecutiva" los ministros del despacho serán designados "en forma tal que se de participación adecuada y equitativa al partido mayoritario distinto al del Presidente de la República". Pero si el partido llamado a colaborar en el Gobierno no acepta puede el Presidente de la República constituir libremente su gabinete.
Los motivos y razones de la prórroga de la paridad en la rama ejecutiva, la creación del desmonte gradual de la paridad en las corporaciones públicas de orden popular y la nueva figura contenida en el parágrafo único del ordinal 1° del artículo 120 de la constitución nacional vigente, nos los trae brillantemente expuesto Vidal Perdomo con estas palabras: "en la cámara de representantes… en virtud de las desconfianzas de los partidos sobre la forma como obraría el Gobierno vencida la paridad; buscando de otro lado, "un desmonte" gradual de las instituciones del Frente Nacional y queriendo preservar al país de futuros Gobiernos "hegemónicos" se prolongó en cuatro años la paridad en la rama ejecutiva y se dispuso que pasado éste término el Presidente de la República daría "participación equitativa" a miembros de partido o partidos distintos al suyo en la rama ejecutiva y en la administración pública".
La composición paritaria del Consejo de Estado y la Corte Suprema de Justicia, no fue derogada expresamente en el acto legislativo No 1 de 1968. Solamente en el parágrafo transitorio del artículo 83 de la actual codificación constitucional se ordenó que "la derogatoria o reforma por la paridad de los mismos partidos (conservador y liberal) en la Corte Suprema de Justicia y Consejo de Estado" requerirán "el voto favorable, de los dos tercios de los votos de los asistentes en una y otra cámara" hasta el 7 de agosto de 1978.

De otra parte la dificultad para generar oposición que construya entorno a intereses públicos llevo a que desde la institucionalidad del Estado se otorgaran todo tipo de beneficios y favores a personas que garantizaran el apoyo electoral. Los partidos perdieron todo su contenido ideológico y de formación política a sus seguidores.


RÉGIMEN Y SISTEMA POLÍTICO COLOMBIANO II. María Ester Novoa  y Elsy Barrera          
            

POR: CHRISTIAN CAMILO CAGUA SUA

CONSOLIDACIÓN Y DESARROLLO DEL FRENTE NACIONAL
(Aspecto Político)

ANTECEDENTES
“La violencia bipartidista que se desató después de la muerte de Gaitán se fue agudizando y contribuyendo a la formación de guerrillas liberales y comunistas. Los dirigentes del Partido Liberal, que desde el mandato de Mariano Ospina Pérez se habían retirado del gobierno, no participaban en las elecciones para el Congreso, ni en las elecciones para la Presidencia, y no quisieron tomar el cupo mínimo de sillas que tenían en el cuerpo legislativo. Se habían sentido sin garantías para lograr la participación que deseaban. De esta forma Laureano Gómez ganó las elecciones presidenciales con solo 14 votos en contra. Con la muerte del representante Gustavo Jimenez y las heridas al ministro Jorge Soto en un tiroteo en el Congreso en septiembre de 1949, el presidente Ospina declaró turbado el orden público, teniendo que clausurar el Congreso. El partido conservador se encontraba dividido entre los seguidores de Laureano y los seguidores de la familia Ospina. Los Ospina no estaban contentos con la labor de Laureano y menos con los poderes autoritarios que estaba adquiriendo; en particular el ex presidente Mariano Ospina Pérez había buscado una alianza con el ejército a través de Rojas Pinilla. Más tarde apoyarían el golpe con la vocería de doña Berta Hernández de Ospina. Entre los que apoyaron el golpe estaban los políticos Gilberto Alzate Avendaño y Lucio Pabón Núñez. Es por esto que el ex presidente Darío Echandía calificó el golpe militar de Rojas como un "golpe de opinión". Laureano Gómez había permanecido ausente del palacio presidencial por razones de salud, no gobernaba enteramente, si no que ejercía parcialmente el control del gobierno recibiendo y enviando razones a Roberto Urdaneta que lo remplazaba en calidad de primer designado. Todos estos fueron factores que contribuyeron a preparar el terreno para la aceptación del golpe de estado de 1953 como un acontecimiento deseable.”1

CONSOLIDACIÓN Y DESARROLLO
La violencia que durante décadas se había sostenido entre el  partido Liberal y Conservador, y las divisiones al interior de ambas colectividades; se dejan aun lado al hacerse publico el discurso que Laureano Gómez y Alberto Lleras Camargo en Benidorm (España); en este documento se planea que “se reafirma la necesidad de una coalición bipartidista para derrotar al Generar Rojas Pinilla”2  
El 20 de marzo de 1957 la dirección general del Partido Conservador y Liberal, aceptan que es necesario la coalición y fehacientemente rechazan la relección del General Rojas en la presidencia. Diez días después de esto, Laureano Gómez en un escrito enviado a Alberto Lleras Camargo le propone que él sea el candidato pro la coalición a la presidencia, pero condición a pactar un acuerdo donde se garantice que el siguiente periodo será de los conservadores.
Lleras Camargo la candidatura y tras haberse difundido el discurso que fue publico en Benidorm, España; en este se habla que habla de la coalición como primer paso a un cese de la violencia que asolaba el territorio colombiano; y se presento el ideario de una republica libre, sin violencia y -con un matiz populista- en el entendido que para retomar el poder, tenían que ser cercanos a la necesidades que apremiaban en ese momento. Sin embargo, no podemos dejar a un lado que todo esto era una cortina de humo para la retoma del poder de los conservadores y liberales, para posteriormente empezar a repartirse el poder y los gabinetes ministeriales.
Alberto Lleras Camargo gana las elecciones presidenciales en 1958 y gobierna hasta  1962 (como se  había pactado con los Conservadores),  gobierno con una propuesta que se convirtió en eje neurálgico de su proyecto de gobierno: “la “Erradicación de la Violencia política en el área rural del País”2
Es menester nombrar la creación Alianza Nacional Popular ANAPO, o como también fue llamado “el tercer” este nombre le fue atribuido por ser el tercer partido político en Colombia en su momento, esta colectividad fue creada para derrotar al frente nacional, participaron desde las elecciones de 1962 a la presidencia, junto en el Movimiento Revolucionario Liberal.

Después de estas elecciones estuvieron a cargo de la presidencia:
§  Guillermo León Valencia (conservador) 1962-19661
§  Carlos Lleras Restrepo (liberal) 1966-1970.1
§  Misael Pastrana Borrero (conservador) 1970-1974.1
Sin embargo, solo en las elecciones de 1970, fueron considerados una verdadera amenaza en la contienda electoral a la presidencia. La ANAPO instauro una estrategia política muy bien elaborada, donde se canalizaba la información y se hacia llegar a lideres en los municipios y las veredas; escasos días antes de las elecciones, se pensaba que llegarían al poder, sine embargo el Frente nacional apoyado por medio de comunicación como el tiempo, entre otros, dieron frente a estas estrategia con la instrumentalización de las necesidades de vivienda y de modernización en las áreas rurales.
Finalmente Misael Pastrana gana las elecciones y se constituye en el último presidente

OPINIÓN PERSONAL

En realidad lo que se organizo fue todo un elaborado plan para que se retomaran el poder, o en otras palabras: siguieran gobernando los mismos, esta figura de los “los mismo gobernando” sigue siendo a hoy una realidad. Además, el haber utilizado las necesidades más sobresalientes del pueblo colombiano en las elecciones de 1970 fue algo inaceptable, y de todo lo que promete Misael Pastrana, solo cumplieron el 35%. Sin embargo son un espejo de lo que no debemos permitir en nuestros gobernadores futuros.


CHRISTIAN CAMILO CAGUA SUA
Estudiante de IV semestres

BIBLIOGRAFÍA:
1 Wikipedia, enciclopedia libre, Fecha de consulta: 03 de mayo de 2012.
2ZEA DE URIBE, Gloria, JARAMILLO URIBE, Jaime, TIRADO, Álvaro MELO, Jorge Orlando, BEJARANO, Jesus Orlando. Nueva Historia de Colombia, volumen II.
 3 NOVOA. Maria Ester, Modulo  Regímenes y Sistemas Político Colombiano II Escuela Superior de Administración Publica (programa de administración publica territorial).